En HOST hemos acompañado a cientos de personas en su proceso de emprendimiento. Y hemos visto los mismos errores repetirse una y otra vez, independientemente del sector, del perfil del emprendedor y del tamaño del proyecto.
La buena noticia es que todos son perfectamente evitables. La mala, que la mayoría no se detectan solos — hacen falta una metodología y una mirada externa que los saquen a la luz antes de que cuesten dinero, tiempo y relaciones.
Eso es exactamente lo que hace el Método HOST.
Es un método de evaluación de viabilidad empresarial en 3 pasos (identificación, evaluación y planificación) que verifica las posibilidades reales de éxito de un negocio antes de comprometer créditos, avales, contratos y relaciones personales. Ver el Método HOST completo →
Confundir ilusión con viabilidad
El emprendedor tiene una idea que le parece buena, se lo cuenta a familia y amigos, todos la ven estupenda, y eso se interpreta como validación del mercado. No lo es.
El Método HOST separa la ilusión del análisis. En la fase de identificación, trabajamos con datos reales del mercado, no con opiniones de personas que quieren animarte. ¿Hay demanda suficiente? ¿A qué precio? ¿Con qué margen? Esas respuestas no las da el entusiasmo.
"La familia siempre dice que sí. El mercado no."
Infraestimar los costes iniciales
El plan de negocio recoge los costes que se ven: alquiler, equipos, stock, publicidad. Lo que no recoge son los que no se ven: tiempo sin ingresos, imprevistos, costes de registro, gestoría, seguros, reformas que siempre cuestan más de lo previsto.
En la evaluación HOST calculamos el capital necesario para sobrevivir el tiempo que tarda en llegar el primer cliente y para aguantar el tiempo que tarda en llegar la rentabilidad. Son dos cifras muy diferentes, y las dos tienen que estar cubiertas antes de firmar nada.
"El presupuesto que no incluye imprevistos ya tiene uno: quedarse corto."
Sobreestimar la velocidad de captación de clientes
El plan dice que en el primer mes habrá 20 clientes, en el segundo 40 y en el tercero ya se habrá recuperado la inversión. Tres meses después hay 4 clientes y la tesorería está en rojo.
Trabajamos con escenarios realistas: el optimista, el normal y el pesimista. Y planificamos para el pesimista. Si el negocio solo funciona en el escenario optimista, no es un negocio viable — es una apuesta.
"Nadie planifica para el peor caso porque nadie cree que le va a pasar a él."
No conocer realmente a la competencia
Se hace una búsqueda en Google, se ven cuatro páginas web de la competencia y se concluye que "no hacen lo mismo exactamente". Eso no es análisis de competencia. La competencia no es solo quien hace lo mismo — es todo lo que puede hacer que el cliente no te compre a ti.
El Método HOST analiza la competencia directa, la indirecta y la competencia por el presupuesto del cliente. ¿Por qué te va a elegir a ti en lugar de a quien ya conoce? Esa respuesta tiene que ser concreta, específica y verificable.
"La competencia que no ves es la más peligrosa."
Emprender solos algo que requiere equipo
Hay proyectos que un solo perfil no puede sostener. Necesitan alguien que venda, alguien que produzca y alguien que administre — y a veces la misma persona intenta hacer las tres cosas, hace todas regular y ninguna bien.
En la fase de planificación HOST identificamos qué perfiles son imprescindibles desde el día uno y cuáles pueden esperarse. Y evaluamos si el emprendedor tiene esas capacidades o si necesita un socio, un colaborador o una externalización. No para disuadir — para que el equipo esté completo antes de arrancar.
"La soledad del emprendedor es un problema de gestión, no de carácter."
Confundir el producto con el negocio
Saber hacer algo muy bien no es suficiente para tener un negocio. El mejor carpintero no es necesariamente el mejor empresario de carpintería. El mejor cocinero no es el mejor restaurador. El negocio requiere vender, gestionar, cobrar, comunicar y administrar — no solo producir.
Evaluamos la capacidad de negocio, no solo la capacidad técnica. ¿Tienes perfil comercial o necesitas a alguien que venda? ¿Sabes fijar precios o tiendes a bajarlos para no perder clientes? ¿Cobras a tiempo o tienes miedo de llamar a quien no paga? Las respuestas a esas preguntas definen si hay negocio o solo hay oficio.
"Un negocio necesita alguien que venda tanto como alguien que produzca."
No tener plan B — ni plan de salida
El emprendedor se lo juega todo a una carta. Deja el empleo, mete los ahorros, convence al cuñado de que invierta, firma un alquiler de local a cinco años. Y si no funciona, no hay manera de salir sin daños graves.
En HOST trabajamos el plan de salida desde el principio. No porque creamos que va a fracasar — sino porque saber cómo salir si es necesario permite entrar con más seguridad. Un negocio del que puedes salir ordenadamente si no funciona es mucho más fácil de empezar que uno del que solo puedes salir arruinado.
"El plan de salida no es pesimismo. Es inteligencia empresarial."
Lo que distingue al que lo consigue
No es la idea. No es el dinero. No es el trabajo duro — porque personas que trabajan durísimo fracasan todos los días.
Lo que distingue al emprendedor que sale adelante del que no es, casi siempre, haber validado su proyecto antes de comprometerse del todo. Haber hecho las preguntas incómodas antes de que el mercado las hiciera de forma más cara. Haber tenido al lado a alguien que le dijera la verdad, no lo que quería escuchar.
"Recientemente trabajé con dos socios que tenían su plan perfectamente elaborado. Números, tablas, previsiones. Todo cuadraba sobre el papel. Con el Método HOST descubrimos en la segunda sesión que el mercado que creían tener no existía tal como lo habían concebido. Cancelamos las citas con el notario y reformulamos el proyecto. Hoy ese proyecto funciona — pero reformulado."
— Consultoría HOST
El Método HOST no está diseñado para disuadir a nadie de emprender. Está diseñado para que quien emprenda lo haga con la mayor cantidad de información real posible, en el menor tiempo posible y con el menor riesgo posible. Para que cuando se diga sí, sea un sí sólido. Y para que cuando haya que decir no, o espera, o replantea, se diga a tiempo.